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lunes, 8 de junio de 2026

Arte desde el residuo: cultura, pedagogía y sostenibilidad

El primer Encuentro Académico Teórico-Práctico “Arte y Reciclaje para la Sostenibilidad” articuló creación, política pública y comunidad...

Maya Ivonne Quiroga Paneque en Exclusivo 08/06/2026
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Reciclatón Cuba
Reciclatón Cuba (Karla Castillo Moret / Cubahora)

Artistas, investigadores y gestores culturales colocan el reciclaje en el centro del debate como práctica estética, educativa y ciudadana, en un campo aún poco investigado en Cuba.

El 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, no fue una fecha elegida al azar para inaugurar en La Habana el primer Encuentro Académico Teórico-Práctico Arte y Reciclaje para la Sostenibilidad. Desde el Centro Experimental de las Artes Visuales José Antonio Díaz Peláez, en el habanero municipio Plaza de la Revolución, la jornada se definió desde sus palabras iniciales como un gesto político y cultural: sentar al arte en la mesa donde se discute el futuro del planeta.

La premisa fue clara: la sostenibilidad no es únicamente un problema técnico ni una agenda institucional, sino también una cuestión de sensibilidad, educación ambiental y mirada. En ese cruce, el arte aparece como mediador. No para producir objetos eternos, sino para activar procesos. No para embellecer el residuo, sino para resignificarlo. Cada material recuperado papel, metal, tela, plástico fue entendido como una doble operación: retirar contaminación del entorno y, simultáneamente, generar conciencia.

Arte desde el residuo
(Maya Ivonne Quiroga Paneque / Cubahora)

El encuentro, organizado por el equipo de investigaciones socioculturales de la Dirección Municipal de Cultura de Plaza, evidenció una voluntad de articular pensamiento y práctica. No se trató de un foro exclusivamente teórico, sino de un espacio donde la experiencia acumulada por artistas, profesores y proyectos comunitarios dialogó con políticas públicas, investigaciones académicas y estrategias de comunicación.

Aunque la convocatoria fue lanzada en medios de comunicación y enviada a escuelas de arte, instituciones docentes, y entidades vinculadas a las artes plásticas, el diseño, la arquitectura y la artesanía en Cuba, la respuesta fue limitada: solo un profesor de la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro se integró mediante esa vía abierta, mientras que el resto de los ponentes fueron invitados directamente por el comité organizador. No se trata de una queja, sino de una constatación con sentido. Más que una debilidad de la convocatoria, este resultado revela que el vínculo entre arte y reciclaje aún ha sido insuficientemente investigado y sistematizado en el contexto cubano. Esa relativa escasez de estudios y de producción académica especializada sobre el tema ayuda a explicar por qué la participación no fue masiva, a pesar de que el evento fue socializado por vías institucionales y mediáticas. En ese sentido, el encuentro no es un epílogo, sino un punto de partida necesario para construir conocimiento en un campo todavía en formación.

El encuentro dejó claro que, en un municipio con alta densidad cultural como Plaza de la Revolución, los desafíos ambientales no pueden resolverse únicamente desde la administración. Requieren imaginación, pedagogía y comunidad. En ese sentido, la confluencia de artistas, docentes, comunicadores y gestores culturales no fue circunstancial, sino necesaria.

Arte desde el residuo
(Maya Ivonne Quiroga Paneque / Cubahora)

Uno de los ejes más sólidos de la jornada fue el reconocimiento a tres figuras cuya obra pedagógica ha convertido el reciclaje en práctica sostenida. Pedro Miguel González Pulido, con más de dos décadas al frente del proyecto sociocultural Cintio Vitier, expuso cómo el arte povera ha incidido en barrios de El Vedado, integrando residuos industriales y urbanos en una poética ambiental que ya forma parte del paisaje citadino. Su trabajo no solo ha producido obras, sino que ha intervenido el tejido urbano: más de 150 esculturas distribuidas en zonas como Colón-Nuevo Vedado evidencian una vocación de arte público que transforma al transeúnte en espectador activo.

En esa misma línea de persistencia, Miriam Balboa presentó la experiencia de Amigos de la Aguja, proyecto comunitario con más de veinte años de labor ininterrumpida en la Casa de la Cultura de Calzada y 8. Su intervención trascendió el registro testimonial para situarse como ejemplo de autogestión cultural. A través del patchwork técnica basada en la reutilización de retazos textiles, el proyecto ha articulado formación, creación y participación social. Más que una práctica artesanal, se revela como una pedagogía de la colaboración, donde reciclar implica también reconstruir vínculos, saberes y sentidos de pertenencia.

El tercer homenajeado, José Omar Torres, fundador de la Escuela Elemental de Artes Plásticas 20 de Octubre, centró su ponencia en la producción de papel artesanal. Su intervención conectó con la génesis misma del Centro Experimental, subrayando la continuidad entre formación artística y experimentación material.

Arte desde el residuo
(Maya Ivonne Quiroga Paneque / Cubahora)

En el ámbito de las propuestas más experimentales, las presentaciones de la profesora Lisandra Quintana Pérez y de la locutora y periodista Yaritza Rivero Peña giraron en torno a la reutilización de discos de vinilo y cintas magnetofónicas. Lisandra, con su intervención El tiempo como arte efímero, mostró cómo estos materiales sonoros, heredados de una época tecnológica supuestamentesuperada, pueden convertirse en soporte de nuevas composiciones visuales y conceptuales. Yaritza, desde su ponencia Con sonido propio, articuló una propuesta manifiestamente poética en la que las cintas magnetofónicas desechadas por la Radio Cubana se transforman en objetos utilitarios como sombreros, carteras, cestos y jarrones que activan la memoria sonora y visual de la sociedad.

A nivel teórico, el encuentro propuso lecturas complejas sobre el reciclaje en el arte contemporáneo cubano. El profesor y artista visual M. Sc. José Gascón situó la influencia del arte povera como una ética más que como un estilo: una forma de hacer que privilegia el proceso, la precariedad material y el vínculo con la realidad social. En el contexto cubano, estas prácticas no responden únicamente a la escasez, sino a una apropiación creativa que dialoga con la identidad, la memoria y las condiciones concretas de vida.

En esta misma línea, la investigadora, periodista y comunicadora M. Sc. Maya Quiroga rescató la obra de Dagoberto Jaquinet como paradigma del reciclaje escultórico. Su análisis desmontó la idea del residuo como sustituto de materiales nobles, mostrando cómo el alambrón material industrial desechado puede devenir soporte de alta densidad poética. En piezas como Caballos Marinos o la exposición Aves de Paso, el hierro se vuelve ligero, casi orgánico, en una operación que es simultáneamente técnica simbólica.

El encuentro también evidenció la necesidad de articular estas prácticas con marcos institucionales más amplios.

El M. Sc. Eddy López Valdés, representante del Citma, aportó una mirada institucional y práctica sobre el reciclaje en el contexto cubano. Su ponencia Programa Nacional de Educación Ambiental: estado de implementación, vínculos con otras disciplinas subrayó que el reciclaje no es una moda, sino una política de estado. López presentó el estado de implementación de este programa, destacando sus vínculos con otras disciplinas educativas y culturales. Su mirada puso los pies en la tierra: desde la perspectiva de lo que ya existe en términos de políticas públicas, el reciclaje debe entenderse como un componente estructural de la estrategia ambiental del país, y no como una iniciativa aislada o coyuntural.

 La intervención de Julio Antonio Sardiña,

Director de Calidad y Comunicación del Grupo Empresarial de Reciclaje, introdujo una dimensión estructural al debate. Las cifras revelan un descenso significativo en los niveles de recuperación de materias primas en el país, lo que apunta a una desconexión entre tradición y presente. La campaña Cuba Recicla emerge, en este contexto, como intento de reactivar no solo indicadores económicos, sino una cultura ciudadana del reciclaje.

Sin embargo, el diálogo con los participantes puso en evidencia tensiones persistentes: deficiencias en los sistemas de recogida, falta de continuidad logística y debilidades en la articulación con nuevos actores económicos como las MIPYMES. Más allá de los datos, el consenso apuntó hacia una dimensión ética: el reciclaje como práctica social requiere educación ambiental, consumo responsable y responsabilidad compartida.

En el plano más poético del encuentro, la intervención del profesor Aramís Cué Del Cristo marcó un punto de inflexión emocional. Su proyecto Plegarias en mi jardín propone una operación radical: devolver flores hechas de residuos al basurero para hacerlo florecer. La obra, entendida como proceso más que como objeto, activa una poética del retorno donde lo desechado recupera valor simbólico. En su gesto hay una ética del hacer:  trabajar la materia desechada, documentar el proceso y devolverla al espacio marginal convertida en signo.

Este enfoque conecta con una idea transversal en todo el evento: el reciclaje no es solo material, sino también simbólico. Implica reconfigurar la manera en que la sociedad percibe sus residuos, sus espacios y sus propias prácticas culturales.

Más que conclusiones cerradas, la jornada abrió preguntas. ¿Cómo avanzar en la investigación sobre arte y reciclaje en Cuba? ¿Qué alianzas pueden consolidarse entre cultura, educación ambiental y economía creativa? ¿De qué manera el arte puede incidir en políticas públicas sin perder su dimensión crítica?

Si algo quedó definido en este primer encuentro es que el arte, lejos de ser un campo aislado, puede operar como laboratorio social. Un espacio donde el residuo deja de ser final para convertirse en inicio. Donde la sostenibilidad no se declama, sino que se practica. Y donde, como se afirmó desde el inicio, no se trata solo de salvar el mundo, sino de aprender a mirarlo de otra manera.

El evento deja lecciones fundamentales para próximas ediciones: profundizar la investigación académica sobre el vínculo entre arte y reciclaje, sistematizar las experiencias dispersas de artistas y proyectos comunitarios, y consolidar el encuentro como plataforma de producción de conocimiento, no solo de intercambio. La sostenibilidad no será posible sin una cultura que la piense, la investigue y la haga visible a través de la creación artística


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Maya Ivonne Quiroga Paneque

Periodista, locutora, guionista y directora de radio y televisión


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