//

domingo, 31 de mayo de 2026

El salto de Cuba

Sumario: Un golpe casi mágico en el medallero de Panamá 1970…

Rafael Norberto Pérez Valdés en Exclusivo 31/05/2026
0 comentarios
José Antonio Huelga
El estelar lanzador José Antonio Huelga tiró dos de las cuatro lechadas.

Hay motivos para que ahora mismo se disparen poderosos recuerdos deportivos. Sí, ya se encuentran tocando a nuestras puertas los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026, que verán acción del 24 de julio al 8 de agosto.

Y uno de esos recuerdos inevitables tiene que ver con la edición de Panamá 1970, en la cual la delegación antillana se apoderó de la cima del medallero de una forma tan contundente y holgada que pareció un golpe mágico, casi como los de las películas de Harry Potter.

El equipo nacional alcanzó 98 títulos, nada menos que 60 más que México (38) y 83 más que Colombia (15).

¿O será verdad —y no un recurso periodístico para embellecer el texto— que por allá estuvo un Harry Potter caribeño?

La realidad era otra: un paso rotundo en los progresos del deporte de la Isla.

Los números no mienten y hablan con voz alta…

 

KINGSTON 1962:

México (37 oros – 25 platas – 27 bronces = 89).

Venezuela (15 – 27 – 15 = 57).

Cuba (12 – 11 – 13 = 36).

 

SAN JUAN 1966:

México (38 – 23 – 22 = 83) / menos holgado su dominio por el peso creciente de los nuestros.

Cuba (35 – 19 – 24 = 78) / es decir, 23 títulos más que en 1962.

Puerto Rico (27 – 27 – 29 = 83) / la fuerza del local.

 

PANAMÁ 1970:

Cuba (98 – 61 – 51 = 210).

México (38 – 46 – 40 = 124).

Colombia (15 – 9 – 13 = 37).

 

El año perfecto

Los técnicos deportivos bautizaron a Panamá 1970 como los Juegos de Cuba, pues nunca antes una nación había mostrado tanta superioridad sobre el resto.

Así lo escribió el difunto colega Enrique Montesinos, quien fuera mi jefe de Deportes en el periódico Granma durante muchos años, en uno de sus valiosos libros sobre estos certámenes regionales, los más antiguos que todavía existen en el mundo.

En Panamá se inauguró en el atletismo la pista de tartán, que hasta entonces solo tenía México. Los anfitriones la montaron a contrarreloj para la cita y no habían tenido tiempo de adaptarse a ella.

Sin embargo, el dominio antillano en la velocidad fue casi absoluto: se ganaron los 100, 200 y 400 metros planos.

En los 200 los tres medallistas fueron Pablo Montes, Germán Solís y Hermes Ramírez. Montes se erigió en el mejor sprinter al triunfar también en los 100 igualando el récord centroamericano de 10,2 segundos.

Sería interminable la relación de victorias alcanzadas por los representantes de la Isla en el atletismo.

Además de los mencionados, hubo triunfos en 110 y 400 metros con vallas, las postas de 4x100 y 4x400, salto de altura —donde Miguel Durañona logró 2,06 para superar al triple campeón guatemalteco Teodoro Palacios—, salto de longitud, triple y garrocha —fin del dominio puertorriqueño en este evento—, impulsión de la bala, disco, martillo y decatlón, prueba esta última en la que se competía por primera vez.

Hubo una reñida victoria panameña en el baloncesto masculino, sobre Cuba, que dio una gran alegría a los anfitriones. Los jugadores locales recogieron, como recuerdo, la cesta del aro.

En la esgrima destacó la llamada zurda de oro, Margarita Rodríguez, quien acumuló 14 triunfos y un solo revés —ante la panameña Silvia D’Wage— para darle al país su segundo título en la esgrima femenina regional.

Cambió la historia

En el boxeo, la escuadra nacional volvió a adueñarse del primer lugar por países gracias a la habilidad de Francisco Oduardo, Enrique Regüeiferos, Rolando Garbey, Luis Valier y José Luis Cabrera.

Uno de los que se quedó sin presea fue el mosca Rafael Carbonell, enfrentado en su primera pelea —por esas cosas del sorteo— con uno de los mejores pugilistas del mundo en esa división, el venezolano Francisco “Morocho” Rodríguez, quien dos años antes había sido campeón olímpico en México 1968.

En la lucha libre hubo otra demostración de calidad: cuatro años antes el equipo había conquistado el liderato por naciones, pero ahora en Panamá 1970 puso la varilla más alta, con un balance de ocho oros, una plata y un bronce.

Lo acontecido en las pesas tampoco admitía comparación: de las 36 medallas posibles, los halteristas de la Isla obtuvieron 32.

En el deporte nacional, el béisbol, se alcanzó el séptimo título en este tipo de eventos, con un equipo que anotó siete carreras y conectó 11 hits como promedio por partido, unido a un cuerpo de lanzadores que tiró cuatro lechadas, dos de ellas a la cuenta del derecho José Antonio Huelga. El zurdo Santiago “Changa” Mederos estableció una marca al propinarle 21 ponches a México. Su curva era indescifrable…

La única derrota entre las bolas y los strikes, contra República Dominicana, la cargó en uno de sus poquísimos reveses internacionales Braulio Vinent, el Meteoro de la Maya, el inolvidable número 35, el de la veloz slider, el guerrero vencedor de una y mil batallas.

En fútbol no se ganaba desde la segunda edición, La Habana 1930.

Esta vez también los deportistas viajaron hacia la sede por vía marítima, a bordo del buque Victoria de Girón.

Se recuerda también el desfile de una nutrida representación antillana en el Estadio Revolución.

Y los lectores de Cubahora vuelven a tener razón: en un resumen como este siempre quedan cosas en el tintero, o resortes sin liberar…


Compartir

Rafael Norberto Pérez Valdés


Deja tu comentario

Condición de protección de datos