El Mundial de Judo comenzó en Bakú este domingo con una escena breve, casi fugaz, que dejó al equipo cubano mirando hacia adelante más que hacia atrás.
Jonathan Charón, el primero en entrar al tatami, cayó en su combate inicial. Un waza-ari del kazajo Aman Bakytzhan, marcado cuando el reloj parecía contener el aire, bastó para cerrar la historia. Así empezó el torneo para Cuba: con una derrota que no sorprende, pero que pesa.
El golpe inicial se mezcla con una memoria más larga. Desde los Juegos Olímpicos de París 2024, cuando el judo cubano se quedó sin medallas por primera vez desde Montreal 1976 —en todas las ediciones en que estuvo presente— la disciplina vive una especie de penumbra.
Budapest 2025 no trajo alivio: otro Mundial sin podios, el tercero consecutivo, algo que no ocurría desde Essen 1987.
Es como si la luz que durante décadas sostuvo al judo cubano en la élite hubiera empezado a parpadear.
Esa historia tiene un peso concreto: Cuba ocupa el sexto lugar histórico en Campeonatos Mundiales, con 80 medallas acumuladas (19 de oro, 22 de plata y 39 de bronce).
Y también es sexto en la tabla olímpica, un logro que se sostiene, en buena medida, sobre la figura más luminosa del tatami cubano ya retirada: Idalys Ortiz, dueña de cuatro medallas olímpicas y ocho mundiales, presencia constante desde Pekín 2008 hasta Tokio 2020.
Era el símbolo de una época en la que Cuba era referencia obligada en los pesos pesados femeninos.
Ahora Bakú 2026, sin embargo, no es un cierre: es un escenario abierto.
Reúne a 622 judocas de 93 países, un océano de estilos, escuelas y ambiciones.
Cuba llegó con siete atletas, cada uno con su propio tramo de incertidumbre.
Tras la caída de Charón, la mirada se desplaza hacia Orlando Polanco, que competirá este lunes. Luego vendrán Lían Benavidez, Maylin del Toro, Iván Silva, Lianet Cardona y Dayanara Curvelo, en un calendario que avanza como una cuerda tensa.
La preparación del equipo no fue la ideal. Faltaron competencias, roce internacional, dos campeones centroamericanos que no lograron entrar entre los cien primeros del ranking mundial. Y, aun así, el grupo insiste en pelear por una medalla, aunque sabe que el ascenso será empinado en un entorno donde Japón, Georgia, Francia y Corea del Sur imponen un ritmo casi inalcanzable.
Bakú apenas ha abierto sus puertas. Quedan días, quedan combates, queda historia.

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