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jueves, 13 de agosto de 2026

Una pasión magnética

Hay muchas razones, por las que con toda justicia Fidel es conocido también como “el atleta mayor”...

Rafael Norberto Pérez Valdés en Exclusivo 13/08/2026
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Fidel y Chávez béisbol
Fidel y Chávez durante un encuentro de béisbol entre dos equipos integrados por veteranos de Cuba y Venezuela, el 18 de noviembre de 1999 en el estadio Latinoamericano.

Cuando me senté a escribir esta crónica lo primero que hice fue buscar una imagen. Y, entre tantas, escogí dos. Una es la de Fidel con la gorra de pelotero del equipo Cuba, una sonrisa pícara, y uno de sus pensamientos más importantes del área deportiva…

Sí, claro, he venido ante la computadora accediendo a una solicitud de la jefa de Redacción de Cubahora: escribir sobre los sólidos vínculos de Fidel con dicha esfera, a propósito de cumplirse este jueves el que sería su cumpleaños 100. 

La imagen pertenece a aquel histórico partido, en el año 1999, entre veteranos cubanos y venezolanos, por quienes actuó con mucha efectividad como lanzador el entonces presidente de ese país, Hugo Chávez, en lo que fue una gran fiesta en el estadio Latinoamericano.

Y la sonrisa pícara, como muchos recuerdan, es por la broma ideada por Fidel de un momento del juego comenzar a introducir poco a poco a los mejores peloteros cubanos disfrazados con falsas barrigas prominentes, barbas, pelo canoso…

El director de nuestro equipo fue el propio Comandante en Jefe, y en ello quedó una vez más sobre el tapete su gran pasión por el béisbol, pasión que tocaba al deporte en general, el cual apoyó desde los primeros días de la Revolución (ya en el mismo enero de 1959).

Por muchas razones fue bautizado como “el atleta mayor”.

Se conoce fue el Padrino de la primera Serie Nacional de Béisbol…

Y manteniéndonos entre las bolas y los strikes de la preparación de equipos, de sus resultados, de las condiciones de sus protagonistas, con quienes conversaba de forma extensa y desenfadada.

Libró una gran batalla porque Cuba recibiera la sede de unos Juegos Panamericanos, los de 1991, y no renunció a ellos pese la situación económica muy difícil con la llegada del Periodo Especial tras la desaparición del bloque socialista y la Unión Soviética.

Estuvo en La Habana 1991 visitando las instalaciones, y disfrutó aquel histórico primer lugar, con 140 medallas de oro, que desplazó al segundo escaño a la delegación de Estados Unidos, que no esperaba un desenlace de esa magnitud.

Fidel, muy feliz, saludando a la delegación cubana en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

La crónica lleva una segunda imagen: Fidel saludando, con un entusiasmo, que se impregnaba en nuestros representantes, a la delegación cubana en el desfile inaugurar de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Lo que vino después, en los días siguientes, pareció imposible: quinto lugar por países, gracias a 14 medallas de oro (acompañadas de seis de plata y 11 de bronce, para un total de 31).

Y después, ya de regreso a Cuba tras la inauguración, disfrutó de esas grandes actuaciones, incluido el triunfo de nuestro béisbol en la primera incursión oficial de este deporte en Juegos Olímpicos.

Los peloteros se mostraron demoledores, como lo prueban estos marcadores que conviene recordar en su trayectoria invicta: 8-0 (contra Dominicana; 18-1 (Italia); 8-2 (Japón); 9-6 (Estados Unidos); 18-0 (España); 9-4 (Puerto Rico); 8-1 (China-Taipei); 6-1 (Estados Unidos, en semifinales); 11-1 (China-Taipei, en la discusión de la corona).

Estados Unidos presentó un equipo de baloncesto fenomenal, bautizado como Dream Team, y ese calificativo se le extendió, quizás salvando lógicas distancias, a nuestro conjunto de béisbol.

“Bajar la posición de Cuba al quinto lugar constituye una verdadera proeza deportiva”, dijo Fidel.

“No sabría decir que fue más emocionante, si las 140 medallas de oro y la victoria en los Panamericanos o el éxito alcanzado en estas Olimpiadas”, agregó.

Y junto a los elogios no faltó su acostumbrado análisis:

“Tenemos que ser críticos con todos los deportes, no solo con los que obtuvieron los resultados esperados”.

Ese espíritu de análisis constructivo lo acompañó siempre buscando de forma constante el crecimiento, como después de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 (“nos hemos dormido sobre los laureles”), o en algunos tópicos de los Clásicos Mundiales de Béisbol, por citar dos ejemplos.

Sí, hay muchas razones, por las que con toda justicia Fidel es conocido también como “el atleta mayor”…


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Rafael Norberto Pérez Valdés


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